Una mentira de más de 400 metros cuadrados

Escrito por barcelonadeaquiparalli 12-04-2016 en Eixample. Comentarios (0)

No es muy conocida, pero sí, Barcelona tiene una pequeña plaza de la Hispanitat. Se encuentra en un espacio bastante conflictivo debido al tráfico, entre la calle Aragón y la Diagonal, justo donde empieza la calle Enamorats. Está claro que esta plaza será recordada más por la mentira que oculta -o más bien exhibe sin complejos-, que por su nombre.

Qué mentira? Venga va, que esta es de las buenas y no hace daño a nadie. En coche, a pie, en autobús, en bici ... Avanzando por la Diagonal, en dirección Besòs, justo donde nace la calle Enamorats, los ojos se van sin querer a la fachada de la casa de los balcones, un edificio con unos vecinos muy especiales: allí están haga frío o calor, llueva o haga sol, en primavera, en verano, en invierno y en otoño ...

Trampantojo en la plaza de la Hispanitat

Siempre asomados o de charla en el balcón, solos o en compañía. Nos observan desde las alturas como si quisieran saludarnos. Sí, incluso dan ganas de levantar el brazo y agitar la mano para llamar su atención. Sólo hay una cosa extraña: ¿por qué no se mueven? Hasta que uno no está lo suficientemente cerca, y entonces, entonces, salta a la vista: ¡los vecinos, esos que desde hace un rato acaparaban la atención de quien los espiaba, están pintados!

Es un trampantojo, un recurso habitual en la historia del arte que consiste en crear una ilusión óptica o trampa con la que se hace creer a quien mira que ve algo diferente a lo que en realidad. Es decir, una mentira; artística, pero una mentira.
Al ver por primera vez el trampantojo de la plaza de la Hispanidad, una sonrisa divertida se dibuja en la cara del que descubre la trampa. Que nadie se sienta engañado: se trata de una mentira piadosa, una solución a un pequeño problema estético muy agradablemente resuelto, por cierto. En 1989, cuando se reformó este edificio situado en el número 5 de la calle Enamorats --momento en que apareció también la plaza bautizada como de la Hispanitat-- una medianera de más de 400 metros cuadrados, fea y vacía quedó a la vista.

No está bien dejar las vergüenzas de un edificio a la vista de todos, así que por encargo del Ayuntamiento de Barcelona, en 1992, una cooperativa de artistas de Lyon llamada Cité de la Creation pintó este inmenso trampantojo que cubre todo el lateral del edificio; una verdadera muestra de street art inaugurada el 24 de febrero de ese mismo año en el marco de la campaña Barcelona posa’t guapa. Sí, la que tenía como objetivo preparar la ciudad para los JJOO.