Un falso héroe layetano en el Besòs

Escrito por barcelonadeaquiparalli 15-10-2016 en Sant Martí. Comentarios (0)

En la encrucijada entre la Rambla Prim (poniente), la avenida de Alfonso el Magnánimo (levante), la calle Cristóbal de Moura (al norte) y la de Ferrer Bassa (al sur) se levanta un discreto monumento - una roca caliza con elementos metálicos incrustados- que, según la inscripción colocada en el suelo, está dedicado a Theolongo Bacchio, quien también da nombre al enclave convertido en plaza. Y os preguntaréis: ¿quién es este personaje para merecer este doble homenaje, monumento y plaza?

No, no lo busquéis en la enciclopedia ni os molestéis en preguntar a los historiadores. Theolongo Bacchio no es nadie, aunque según algunas fuentes, fue el jefe de los layetanos, aliado de Roma, que supuestamente derrotó al cartaginés Amílcar Barca en una batalla en el siglo III antes de Cristo en el territorio que hoy conocemos como Blanes. Pero no, no os dejéis engañar con historias de héroes porque Theolongo Bacchio nunca existió.

Florián de Ocampo, cronista castellano del siglo XVI, fue el introductor de este personaje en la historiografía al narrar las hazañas de este caudillo en su Crónica general de España. Y posteriormente, otros autores como Pere Antoni Beuter (Primera parte de la Historia de Valencia, 1538), Esteban de Garibay (Compendio historial de las chrónicas y universal historia de todos los reinos de España, 1571) y el mismo Antoni Bori y Fontestà en su Historia de Cataluña, publicada el siglo XIX, lo dieron como fuente fiable. Sin embargo, no es justo responsabilizar totalmente de esta mentira a Ocampo, ya que él señaló en su día como fuente un texto epigráfico recogido en la obra de Ciriaco Pizzicolli de Ancona, célebre viajero y buscador de antigüedades del siglo XV.

En cualquier caso, y al margen de quién echó a rodar su historia, si el personaje y sus hazañas son mentira, ¿por qué hay un monumento dedicado a él en el corazón del barrio del Besòs? Todo comenzó en 1960, cuando el entonces llamado Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona empezó a construir el barrio del Besòs. Las carencias de la nueva barriada eran muchas, desde su planificación urbanística hasta los servicios. En ese momento, la única entidad social del barrio era la Asociación de Cabezas de Familia, dominada en buena parte por los falangistas y adictos al régimen. Esta asociación pensó refundar nominalmente el barrio y, en este sentido, pensó en levantar un monumento para acompañar este proyecto y ver si de esta manera el Ayuntamiento no se olvidaba de las necesidades del barrio. "Para el nombre del barrio se propuso San José, que reunía varias virtudes aparte de las religiosas: podía representar a san José Artesano, a José Antonio Primo de Rivera o José María de Porcioles. Ocurre que la realidad suele ser muy tozuda y los nombres artificiales tienen poco futuro. Total, que prevaleció el de Besòs y todo quedó en agua de borrajas. Entonces se debatió la idea del monumento, y se barajaron dedicaciones diversas: al ya citado alcalde Porcioles, a Carmen Polo de Franco –la mujer del dictador–o al ama de casa”, explicaba Josep M. Huerta Clavería en un artículo titulado El monumento el héroe que no existió y publicado en La Vanguardia el 20 de mayo del 2002.

Pero el ponente de Cultura de la asociación, Joan Fontanillas, un técnico de Macosa, la gran fábrica sobre los terrenos de la cual se levanta ahora Diagonal Mar, buscaba algo más histórico, menos ligado a la política del momento. Y he aquí que un día, localizó en los encants del mercado de Sant Antoni un libro de Antoni Bori Fontestà donde descubrió el personaje de Theolongo Bacchio. El libro en cuestión del maestro catalanista del siglo XIX no era otro que Historia de Cataluña (1898), donde se puede leer: " Al paso por Cataluña hallaron algunas tropas de Aníbal corta resistencia en los layetanos e indígetas capitaneados por Telongo Bacchio, quien, habiendo contraído estrecha alianza con Escipión, mereció que éste le erigiese un monumento en Blanes”. Sin pararse a pensarlo, Fontanillas escribió una carta al Ayuntamiento de Blanes que recibió una escéptica respuesta en torno al episodio en febrero de 1968: allí no quedaba nada del hipotético monumento, aunque sí había una calle dedicada al jefe layetano.

Pero Fontanillas no se rindió y sin consultar a la asociación pidió permiso al Patronato Municipal de la Vivienda para colocar un monumento dedicado a este héroe. Mientras tanto, puso en marcha su cruzada particular: divulgó la historia del personaje, cada vez más adornada en las escuelas del barrio e hizo, incluso, que se aprendieran un guion sobre ella los miembros de un cuadro escénico, que se volcó en representar la vida y milagros del caudillo layetano. Cuando los del Patronato pidieron pruebas, Fontanillas se presentó con sus actores, que recitaron en latín fragmentos de Tito Livio.

El esfuerzo dio resultados. La consejería del distrito otorgó 8.000 pesetas de la época para levantar un monumento sencillo -el dinero no daban para hacer milagros- que Fontanillas, por su cuenta completó. "En la escuela de aprendices de Macosa recorté con un oxígrafo la cabeza de Bacchio y pusimos en una plaza del Besòs dos rocas, la cabeza recortada y la placa de mármol de Blanes. Pero a última hora añadí otra placa [de espaldas a la autoridad competente], de metal en este caso, en la que se informaba en catalán de que el monumento había sido realizada en la escuela de aprendices de Macosa", evocaba Fontanillas en dicho artículo de Huertas publicado en La Vanguardia. Por su parte, la Asociación de Cabezas de Familia, reconvertida mientras duró el proceso en asociación de vecinos dio por válida la operación y se sumó a Fontellas pidiendo el ajardinamiento del lugar elegido para poner el monumento, que entonces no era más que un terreno baldío y abandonado. El barrio del Besós, ya tenía su monumento.

Desde la inauguración, el 22 de mayo de 1973, en el barrio se popularizó la denominación de la plaza de Theolongo Bacchio para el lugar donde se colocó, pero oficialmente aquel rincón continuó sin tener nombre hasta noviembre de 1992, cuando el distrito de Sant Martí aprobó el arreglo, la ordenación del espacio y el otorgamiento de una denominación. La propuesta de nombre estaba clara, pero en la misma sede del Distrito ya se sospechaba de la falsedad de los datos que se alegaban en las inscripciones del monumento. Una consulta en el Museu d’Historia de la Ciutat acabó de sacar de dudas. "La respuesta del entonces director del Museu confirmó las sospechas del Distrito y consideró nula la relación entre el personaje (Theolongo), el pla de Barcelona (Betulon y Barcino) y la causa (el paso de los cartagineses por la costa catalana) ", explican Alfred Bosque, Jodi Cortadella y Josep David Garrido, profesores de la UAB en el artículo Teolongus Bachius, un heroi blanenc que mai no existí, publicado en el 2002 en La Blanda, publicación del archivo municipal de Blanes. Quedaba muy claro: Theolongo Bacchio era un personaje ficticio. Pero en el nomenclátor, la denominación popular ganó la batalla a la evidencia y la plaza fue inaugurada con su nombre actual el 16 de mayo de 1993.

Y he aquí la falsa historia de un héroe inventado, que campó durante siglos por la historia de Cataluña para acabar descubierto y desmentido pero inmortalizado en las calles de Barcelona.

Un puzzle de mentiras

El monumento a Theolongo Bacchio consta de dos partes. Por un lado, un bloque de piedra caliza de un metro de altura y 50 centímetros de ancho. En la mitad superior de la piedra había fijado un perfil barbudo de bronce (hoy desaparecido) por encima de unas ramas de laurel. Por otra parte, una losa de hormigón (la placa de mármol dada por el Ayuntamiento de Blanes) empotrada en el suelo que en realidad son dos losas: en la superior, una inscripción grabada sobre el hormigón reza en mayúsculas: "AL LEGENDARIO CAUDILLO DE LOS LAYETANOS TEHOLONG BACCHIO VENCEDOR DE LA BATALLA DE BTULON SIGLO III A.C. EN ESTOS CAMPOS PROVENÇALES". Y en la inferior, una placa de bronce en la que están grabados el busto de Theolongo y una inscripción en catalán. Al texto de la izquierda se explica por el pasaje de Bori y Fontestà: " THEOLONGO BACCIO FILL DE BLANDA (BLANES) ATACÀ A ANÍBAL AL SEU PAS PER CATALUNYA. ELS GENERALS ROMANS ESCIPIONS LI ERIGIREN UN MONUMENT A BLANES A LA GRATA MEMÒRIA LLEIALTAT VALOR I SENY". El de la derecha es una mezcla entre la noticia Llibre de Feyts d’Armes de Catalunya (Bernat Boades) i la Historia de Cataluña de Víctor Balaguer: “TEHOLONGO BACCHIO CABDILL DELS LAIETANS VENCEDOR D’AMÍLCAR BARCA I DELS CARTAGINESOS EN LA BATALLA DEL BETULO SEGLE III ABANS DE JC. DE RESULTES DE LA DESFETA ELS CARTAGINESOS MURALLAREN LA CIUTAT DE BARCINO (BARCELONA) I FOREN EVAQUATS PER MAR PER L’ALMIRALL ASDRÚBAL. REALITZAT PER L’ESCOLA D’APRENENTS DE MACOSA V-1973”.

Cabe destacar que Balaguer explica que el nombramiento de Theolongo es posterior y consecuencia de las luchas entre Amílcar y los pueblos del litoral, y no contemporáneo de ellas. Pero, como se trataba de encontrar una buena historia, no una de auténtica, la inscripción convierte al caudillo layetano en vencedor de Amílcar en el territorio donde hoy se encuentra el barrio del Besòs. ¿Como resistirse a creer una historia así?