Una dama modernista en la Barceloneta

Escrito por barcelonadeaquiparalli 19-04-2016 en Ciutat Vella. Comentarios (0)

Es una dama de otro tiempo. Una dama de porte elegante y modernista, que se alza hoy discretamente entre enormes edificios acristalados y estructuras de diseño en un rincón del parque de la Barceloneta. La Torre del Gas, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Barcelona e incluida en los planes de Protecció del Patrimoni Arquitectònic, es el testimonio que ha llegado hasta nuestros días de la que fuera la primera fábrica de gas de la ciudad.

La Torre del Gas y el gaseoducto

La industria de elaboración del gas manufacturado se inició en Catalunya con la construcción y puesta en funcionamiento, en el año 1842, de esta planta, impulsada por los socios que, a principios de enero de 1843, constituyeron la Sociedad Catalana para el Alumbrado de Gas. La fábrica surgida de aquel acuerdo era la culminación de una técnica cuyas pruebas de viabilidad empezaron y se aprobaron en 1826. De hecho, el 24 de junio de ese mismo año, el químico Josep Roura Estrada, professor de las Escoles Llotja, iluminó el primer farol de gas de Barcelona, obtenido a partir de la destilación de carbón, que actualmente se conserva en la Llotja.

La fábrica inicial contaba con ocho hornos de carbón y tres gasómetros, y arquitectónicamente constituía una pequeña ciudad, según el proyecto y el estilo del arquitecto Josep Domènech Estapà. Ya a principios del siglo XX, el incremento de la demanda por parte de los ciudadanos, llevó a la instalación a pasar por dos frases de ampliación con las que llegó a tener hasta 38 hornos. Tales dimensiones hicieron necesario un mayor volumen y presión de agua para poder llevar a cabo la ingente producción, de manera que la propiedad encargó al mismo arquitecto del complejo el diseño de la Torre del Gas, que se alzó entre 1905 y 1906 según el canon modernista al gusto de la época.

El depósito de agua de la Torre del Gas

El resultado fue una torre cuyo esbelto cuerpo octogonal, de 44 metros de altura –la construcción más alta de la época en la Barcelona de entonces-, que se alza sobre una base de planta rectangular y que guarda en su interior la escalera de acceso al depósito. El color teja o de obra vista resalta su tronco firme decorado por aperturas alternas que recuerdan aspilleras y formado estructuralmente por varios pares de nervios que acaban en un arco ojival inclinado en la parte superior. En la inclinación de cada uno de ellos se forman unas piezas similares a ménsulas que aguantan un depósito de agua totalmente cilíndrico, forrado de cerámica vidriada siguiendo la técnica del ‘trencadís’ y que presenta agrupaciones de dobles aperturas. Corona la torre una cubierta cónica --con un mirador de estructura metálica-- en cuya base se abren cuatro vanos a modo de mansardas decorados también con ‘trencadís’ en forma de anillos circulares de diferentes cromatismos.

La torre era la guinda del pastel para un complejo que el Ayuntamiento de Barcelona calificó ya en 1908 como “colosal templo industrial”. A finales de los años 50 del siglo XX, la fábrica de gas seguía aún en activo, aunque sus instalaciones resultan ya obsoletas. Además, en el mercado apareció la sociedad estatal Butano S. A, destinada a comercializar gas envasado. A partir de ese momento, la situación de la planta se volvió cada vez más insostenible. Tanto, que en 1958 se clausuró la producción de gas manufacturado y, en 1964, la fábrica fue desmantelada.

Las últimas faroles de gas de Barcelona se apagaron definitivamente en 1966. Solo un año antes, en 1965, Catalana de Gas y Electricidad constituyó la Societat Gas Natural. ¿Su objectivo? Importar gas natural de Libia y Argelia. La planta regasificadora construida en el Moll d’Inflamables de Barcelona fue la primera que se levantó en todo el territorio español y durante muchos años fue también la única vía de entrada del gas natural en el país. La planta, que entró en funcionamiento en abril de 1969, cerraba una etapa en la historia del del gas en Barcelona... y abría otra.

La antigua fábrica antes de su desmantelamiento

La implantación del gas natural a gran escala que sustituyó progresivamente al gas manufacturado o gas ciudad empezó en la década de 1980. En 1991 Catalana de Gas se fusionó por absorción con Gas Madrid, dando lugar a Gas Natural. Para entonces, la antigua fábrica de Catalana de Gas ya había sido derribada. Fue en 1989, durante el proceso de reforma de Barcelona previo a las Olimpiadas de 1992.

Como recuerdo de aquel gran coloso, han quedado el parque de la Barceloneta (proyecto de los arquitectos Jordi Henrich y Olga Tarsó); el gasómetro (antiguo almacén de gas manufacturado); la Torre Marenostrum (nueva sede del grupo Gas Natural, obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliablue); el campo de fútbol (construido para los trabajadores en 1954 sobre los terrenos donde Josep Fontseré Domènec levantó la primera plaza de toros de Barcelona, el Torín); la Fàbrica del Sol (pabellón de oficinas de la antigua Catalana de Gas reconvertido en equipamiento de educación ambiental, y la protagonista de esta entrada, la Torre del Gas.