Un pasado moldeado con agua y harina

Escrito por barcelonadeaquiparalli 21-04-2016 en Historia. Comentarios (0)

Torre de agua de Sant Andreu

En la esquina de la calle de la Sagrera y la de Ciutat de Elx, en Sant Andreu, sobrevive una vieja construcción de 14 metros de altura que parece una pequeña chimenea, pero no lo es. Se trata de una torre de agua de obra vista que servía para la distribución de agua del Rec Comtal. Junto a ella hay un moderno edificio de viviendas que se levanta desde el 2010 en el terreno sobre el que durante años funcionó la fábrica de estilográficas y bolígrafos Inoxcrom (1966), construida a su vez sobre el solar de la antigua harinera de la Esperanza (1877).

A finales de noviembre del 2005, las máquinas borraron de un plumazo los 136 años de historia de esta fábrica de harina que, en septiembre de 1869, los harineros Antoni Palès Casanovas -propietario del terreno - y Bonaventura Costa Dòria, su hermano Marcel·lí y Joan Vilaró Guardiola encargaron construir en la carretera de Ribes, junto a La Sagrera, al maestro de obras Pau Martorell. La construcción debía tener una altura máxima de 13 metros y recibió el nombre de La Esperanza, por la segunda hija recién nacida de Palès.

Los propietarios acabaron de pagar el 21 de enero de 1871 la edificación, dirigida por el albañil Pedro Falqués Saldoni. Sí, familiar del famoso arquitecto al que deben su diseño las farolas de paseo de Gràcia. Meses después, en abril de 1871, Bonaventura Costa cedió su parte a un experimentado harinero 'martinenc', Jacint Gili Garí, y se constituyó la firma Palès Costa Gili y Cía. Esta asociación hacía posible la inversión necesaria para implantar el llamado sistema austrohúngaro. Este sustituía la mola de piedra por un cilindro de hierro, una fórmula que permitía elaborar una harina de mayor calidad y rendimiento en su producción y que Gili ya estaba experimentando en su fábrica de harina del Poblenou.

En 1878 falleció, a los 51 años, Antoni Palès, el máximo accionista de la sociedad. De manera que el negoció pasó a manos de sus dos

La fábrica de harina La Esperanza

hijos, Antoni y Francesc. En esta nueva etapa se construyeron las nuevas instalaciones, proyectadas por el maestro de obras Antoni Falqués Ros. En 1886, la firma, que contaba entonces con una magnífica fábrica de cuatro plantas, en la calle de la Sagrera, invierte en una serie de viviendas para los operarios de la harinera y se instalan dos calderas de vapor. Pero con el cambio de siglo, los problemas internos y económicos provocaron la escisión del grupo empresarial.

Antoni Palès Arró continuó al frente de La Esperanza hasta 1917, año en que la empresa pasó a llamarse Viuda e hijos de Antonio Palès y se introdujeron una serie de reformas en la fábrica. Y en la década siguiente volvió a cambiar su nombre por el de Hijos de Antonio Palès Arró. Y así sobrevivió hasta que cerró sus puertas en 1964 como consecuencia de la crisis del sector. Tan solo dos años más tarde, sus dependencias fueron alquiladas a Inoxcrom S.A, fundada en 1942 por Manuel Vaqué Ferrandis, que transformó el espacio para adecuarlo a la producción de componentes de estilográficas y artes gráficas.

La propiedad continuó en manos de la familia Palès hasta que a principios del 2000 la vendió a una constructora, la misma que en noviembre del 2005 derribó la instalación. Las máquinas se llevaron por delante todo cuanto encontraron a su paso y en el solar no quedó ni rastro del pasado. Se borraba así una página de la historia del barrio de Sant Andreu y de su patrimonio industrial.

La entrada de la fábrica Nemrod

Al otro lado de la calle de la Sagrera, en el número 44, aún pueden verse dos columnas de piedra de lo que fue la entrada de la fábrica Nemrod, fundada en 1935 como fabricante de juguetes. Aunque al parecer, en 1941, al unirse a la firma los hermanos Vilarubis, se inició la fabricación de máscaras, aletas y fusiles de pesca submarina. Y cuatro años después, en 1945, cuando se registró la marca Nemrod, la empresa empezó a fabricar reguladores de buceo.

En algún foro de buceo, alguno de sus participantes comenta sobre la evolución de la empresa: “A partir de 1949 se empiezan a vender reguladores en Estados Unidos y comienzan los problemas de patente con Cousteau (que perdió la batalla legal de la patente). En 1959 la compañía Seamless Rubber empezó a fabricar en Estados Unidos bajo licencia ("by Seamless"). Entretanto, Metzeler, que casi desde el principio había sido accionista de Nemrod, fue incrementando su participación accionarial hasta llegar a tener el 100% en 1981. A finales de los 80 trasladaron la fábrica a Estados Unidos”.

Es difícil certificar que esta información sea totalmente cierta. Sin embargo, en el Registro Mercantil de Barcelona sí que hay constancia de la existencia de una sociedad denominada Nemrod, S.A., constituida según los documentos, en el año 1965 (posiblemente se trate de la fábrica que tomó el relevo de la primera) y cuyas últimas cuentas publicadas fueron las correspondientes a 1998.

En cualquier caso, de Nemrod solo quedan ya las dos columnas de piedra de la entrada por la que ahora se accede al Circuit Municipal d’Automodelisme Rec-Comtal.