Barcelona de aquí para allí

Barceloneta

Una mariposa sobre la arena del Torín

Escrito por barcelonadeaquiparalli 24-04-2016 en Ciutat Vella. Comentarios (0)

Sede de Gas Natural en la Barceloneta

Ya no queda ni rastro. Nada en el brillante edificio diseñado por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue que aloja la sede central de Gas Natural, en el barrio de la Barceloneta, revela la historia que esconden los terrenos sobre los que se levanta. Poco o nada se imagina la mariposa naranja del logo de la multinacional catalana que tiempo atrás quizá hubiera revoloteado entre sangre, sudor y arena, y a ritmo de pasodoble. Porque sobre ese mismo terreno se levantó El Torín, la primera plaza de toros de Barcelona.

Sí, ​​esta ciudad que desde el 2004 presume con orgullo de haberse declarado antitaurina -la última corrida en la ciudad se celebró en la Monumental el 25de septiembre del 2011- se rindió años atrás, con fervor y pasión, en la llamada Fiesta Nacional. Tanto es así, que paradojas de la vida, Barcelona ha sido la única ciudad que en algún momento de la historia ha llegado a tener tres plazas de toros… y en activo.

El Torín

El Torín, obra del arquitecto Josep Fontseré Domènech por encargo de la Casa de la Caridad, se inauguró el 26 de julio de 1834. Fue la primera plaza de toros construida a base de mampostería, aunque según el historiador Ventura Bagua, "por encontrarse la plaza dentro de la zona militar, cerca del fortín de la Ciudadela, se limitó la obra de fábrica en el piso de la grada cubierta. El resto, hasta la cornisa, se hizo de entramado de madera ". La arena medía unos 60 metros de diámetro, costó unos 48.000 duros -el equivalente a unos 1.400 euros actuales-- y tenía capacidad para unas 13.000 personas. La plaza vivió cuatro reformas: en 1857, en 1871, en 1875 y la más importante, en 1879, cuando se sustituyó toda la madera para ladrillos.

Un año después de su inauguración, el 25 de julio de 1835, el Torín fue escenario de un motín durante una corrida con motivo de la celebración del cumpleaños de Isabel II. Los barceloneses acudieron con ganas de liarla y encontraron el detonante perfecto: el espectáculo de los toros navarros de Zaldueno que se lidiaron ese día no fue del gusto de los espectadores, que empezaron a tirar todo tipo de objetos a la arena de la plaza. Inmediatamente, muchos de los amotinados salieron a la calle y se dirigieron a La Rambla. Poco a poco, el grupo se fue haciendo más numeroso y se fueron añadiendo descontentos de todo tipo, no sólo taurinos. Oradores improvisados ​​fueron incitando a la gente contra la Iglesia. Y lo que en un primer momento comenzó como una protesta por una mala corrida de toros se convirtió en una protesta anticlerical. Tanto es así, que, al llegar a La Rambla, los conventos de los agustinos y franciscanos comenzaron a recibir pedradas. Más tarde, las llamas sustituyeron las piedras y se apoderaron de los conventos de los dominicos de Santa Caterina, el de los franciscanos, el de los trinitarios descalzos, el de los agustinos, el de San José y el de los carmelitas. Esa noche murieron una decena de frailes y la trifulca se prolongó durante varios días.

Lagartijo el GrandeEl resultado de esos incidentes fue el cierre del Torín hasta finales de 1841 y una canción popular que dice así: El dia de Sant Jaume/de l’any trenta-cinc/ hi va haver gran broma/ dintre del torín;/van sortir set toros/tots van ser dolents/això va ser la causa/de cremar els convents. Pero la relación del Torín con la música va más allá del festejo popular. De hecho, en esta plaza sonó por primera vez música para acompañar los pasos de muleta y fue en honor de Rafael Molina, Lagartijo el Grande, un cordobés ídolo de la afición catalana. Aquí también tomó la alternativa Pedro Aixelà Peroy, el primer torero catalán en hacerlo.

Ricardo Anlló

El 23 de septiembre de 1923 el Torín celebró su última corrida. Fue una novillada con seis toros de la ganadería de Hidalgo, en la que participaron los toreros Faroles, Isidoro Todó y Ricardo Anlló.

Pero la plaza no fue derruida hasta 1946. En 1954, los terrenos pasaron a ser propiedad de Catalana de Gas, que los reconvirtió en un campo de fútbol para sus trabajadores. Hoy, la mariposa naranja de la multinacional catalana revolotea sobre el edificio de Gas Natural, inaugurado el 25 de enero de 2008, ajena a la pasiones taurinas que se derramaron a sus pies, en la arena del Torín. Pasiones no solo masculinas, porque, esta plaza se especializó en corridas protagonizadas por mujeres toreras, entre ellas, una tal Lola la Torera.


Una dama modernista en la Barceloneta

Escrito por barcelonadeaquiparalli 19-04-2016 en Ciutat Vella. Comentarios (0)

Es una dama de otro tiempo. Una dama de porte elegante y modernista, que se alza hoy discretamente entre enormes edificios acristalados y estructuras de diseño en un rincón del parque de la Barceloneta. La Torre del Gas, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Barcelona e incluida en los planes de Protecció del Patrimoni Arquitectònic, es el testimonio que ha llegado hasta nuestros días de la que fuera la primera fábrica de gas de la ciudad.

La Torre del Gas y el gaseoducto

La industria de elaboración del gas manufacturado se inició en Catalunya con la construcción y puesta en funcionamiento, en el año 1842, de esta planta, impulsada por los socios que, a principios de enero de 1843, constituyeron la Sociedad Catalana para el Alumbrado de Gas. La fábrica surgida de aquel acuerdo era la culminación de una técnica cuyas pruebas de viabilidad empezaron y se aprobaron en 1826. De hecho, el 24 de junio de ese mismo año, el químico Josep Roura Estrada, professor de las Escoles Llotja, iluminó el primer farol de gas de Barcelona, obtenido a partir de la destilación de carbón, que actualmente se conserva en la Llotja.

La fábrica inicial contaba con ocho hornos de carbón y tres gasómetros, y arquitectónicamente constituía una pequeña ciudad, según el proyecto y el estilo del arquitecto Josep Domènech Estapà. Ya a principios del siglo XX, el incremento de la demanda por parte de los ciudadanos, llevó a la instalación a pasar por dos frases de ampliación con las que llegó a tener hasta 38 hornos. Tales dimensiones hicieron necesario un mayor volumen y presión de agua para poder llevar a cabo la ingente producción, de manera que la propiedad encargó al mismo arquitecto del complejo el diseño de la Torre del Gas, que se alzó entre 1905 y 1906 según el canon modernista al gusto de la época.

El depósito de agua de la Torre del Gas

El resultado fue una torre cuyo esbelto cuerpo octogonal, de 44 metros de altura –la construcción más alta de la época en la Barcelona de entonces-, que se alza sobre una base de planta rectangular y que guarda en su interior la escalera de acceso al depósito. El color teja o de obra vista resalta su tronco firme decorado por aperturas alternas que recuerdan aspilleras y formado estructuralmente por varios pares de nervios que acaban en un arco ojival inclinado en la parte superior. En la inclinación de cada uno de ellos se forman unas piezas similares a ménsulas que aguantan un depósito de agua totalmente cilíndrico, forrado de cerámica vidriada siguiendo la técnica del ‘trencadís’ y que presenta agrupaciones de dobles aperturas. Corona la torre una cubierta cónica --con un mirador de estructura metálica-- en cuya base se abren cuatro vanos a modo de mansardas decorados también con ‘trencadís’ en forma de anillos circulares de diferentes cromatismos.

La torre era la guinda del pastel para un complejo que el Ayuntamiento de Barcelona calificó ya en 1908 como “colosal templo industrial”. A finales de los años 50 del siglo XX, la fábrica de gas seguía aún en activo, aunque sus instalaciones resultan ya obsoletas. Además, en el mercado apareció la sociedad estatal Butano S. A, destinada a comercializar gas envasado. A partir de ese momento, la situación de la planta se volvió cada vez más insostenible. Tanto, que en 1958 se clausuró la producción de gas manufacturado y, en 1964, la fábrica fue desmantelada.

Las últimas faroles de gas de Barcelona se apagaron definitivamente en 1966. Solo un año antes, en 1965, Catalana de Gas y Electricidad constituyó la Societat Gas Natural. ¿Su objectivo? Importar gas natural de Libia y Argelia. La planta regasificadora construida en el Moll d’Inflamables de Barcelona fue la primera que se levantó en todo el territorio español y durante muchos años fue también la única vía de entrada del gas natural en el país. La planta, que entró en funcionamiento en abril de 1969, cerraba una etapa en la historia del del gas en Barcelona... y abría otra.

La antigua fábrica antes de su desmantelamiento

La implantación del gas natural a gran escala que sustituyó progresivamente al gas manufacturado o gas ciudad empezó en la década de 1980. En 1991 Catalana de Gas se fusionó por absorción con Gas Madrid, dando lugar a Gas Natural. Para entonces, la antigua fábrica de Catalana de Gas ya había sido derribada. Fue en 1989, durante el proceso de reforma de Barcelona previo a las Olimpiadas de 1992.

Como recuerdo de aquel gran coloso, han quedado el parque de la Barceloneta (proyecto de los arquitectos Jordi Henrich y Olga Tarsó); el gasómetro (antiguo almacén de gas manufacturado); la Torre Marenostrum (nueva sede del grupo Gas Natural, obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliablue); el campo de fútbol (construido para los trabajadores en 1954 sobre los terrenos donde Josep Fontseré Domènec levantó la primera plaza de toros de Barcelona, el Torín); la Fàbrica del Sol (pabellón de oficinas de la antigua Catalana de Gas reconvertido en equipamiento de educación ambiental, y la protagonista de esta entrada, la Torre del Gas.